Una gestoría o asesoría gestiona a diario datos fiscales, nóminas, contratos y facturas de decenas de clientes distintos. Para un atacante, eso la convierte en un objetivo mucho más rentable que una empresa cualquiera: comprometer una sola cuenta de correo puede dar acceso a la información de todos sus clientes, no solo a la suya.
El phishing sigue siendo la puerta de entrada más habitual. El 91% de los ciberataques empiezan con un correo electrónico, y en despachos profesionales el patrón se repite con variaciones muy concretas que conviene saber reconocer.
Por qué las gestorías son un objetivo prioritario
Tres motivos hacen que los despachos y asesorías reciban más intentos de phishing que la media de las pymes:
- Manejan datos de terceros. Un solo incidente afecta a la gestoría y a toda su cartera de clientes.
- Trabajan con plazos y urgencia constantes (impuestos, nóminas, cierres), lo que hace más fácil que un correo urgente pase el filtro del sentido común.
- Suelen tener menos recursos técnicos que una empresa grande, sin un departamento de IT dedicado a filtrar este tipo de correos.
Las 3 formas más habituales de phishing contra gestorías
1. Notificaciones falsas de la Agencia Tributaria o la Seguridad Social
Correos que imitan el diseño de la AEAT o la TGSS avisando de una notificación pendiente, una devolución o un requerimiento urgente. El enlace lleva a una página que roba las credenciales del Sistema RED, Cl@ve o del gestor documental interno.
2. Cambio de cuenta bancaria de un proveedor
El atacante compromete (o suplanta) el correo de un proveedor habitual y avisa de un «cambio de cuenta bancaria» para la próxima factura. Si nadie verifica el cambio por teléfono, la siguiente transferencia va directa al atacante.
3. Fraude del CEO o del cliente
Un correo, aparentemente del socio del despacho o de un cliente habitual, pide con urgencia una gestión fuera de proceso: adelantar un pago, enviar documentación sensible o modificar un dato bancario. Explota la jerarquía y la prisa, no una vulnerabilidad técnica.
6 señales para detectar un correo de phishing
- El dominio del remitente se parece al real pero no es idéntico (letras cambiadas, extensión distinta).
- Transmite urgencia o una amenaza («tu cuenta será suspendida», «pago pendiente hoy»).
- Pide credenciales, un cambio de cuenta bancaria o documentación sensible por correo.
- El enlace, al pasar el cursor por encima, apunta a un dominio distinto al que dice representar.
- Errores de formato, traducción o un saludo genérico («Estimado cliente») en lugar de tu nombre.
- Llega fuera del horario o el canal habitual de esa persona o entidad.
Dato
El 60% de las pymes que sufren un incidente grave de ransomware —a menudo iniciado por phishing— no sobreviven más de seis meses. La prevención cuesta muchísimo menos que la recuperación.
Qué hacer si ya has hecho clic
Si alguien del despacho ha introducido credenciales en una página sospechosa o ha abierto un adjunto de un correo dudoso:
- Cambia esa contraseña de inmediato, y también en cualquier otro servicio donde se reutilice.
- Activa la autenticación en dos pasos (MFA) si no estaba ya activada.
- Revisa los accesos recientes y las reglas de reenvío automático del correo afectado — es una técnica habitual para espiar sin ser detectado.
- Avisa al resto del equipo y a los clientes potencialmente afectados si hay datos de terceros en juego.
La formación del equipo y las simulaciones de phishing controladas reducen drásticamente la tasa de clics en este tipo de correos, pero el primer paso siempre es el mismo: saber exactamente en qué punto está el nivel de exposición real del despacho hoy.