Caso 1
La factura del proveedor con otra cuenta
Llega una factura de la empresa de mantenimiento de siempre, con su logotipo y su firma, pero con un aviso: «hemos cambiado de banco». El correo es de un dominio casi igual o de su cuenta real ya comprometida. Se paga, y el proveedor de verdad reclama un mes después.
Qué lo frena: Ningún cambio de cuenta de un proveedor se aplica sin llamarle al teléfono que ya teníais, y doble control antes de pagos que no sean los habituales.
Caso 2
El administrador suplantado ante los vecinos
Los vecinos reciben un correo «del administrador» pidiendo el pago urgente de una derrama a una cuenta nueva. Confían en el remitente porque conocen el nombre. Si tu dominio no está protegido, el correo llega con tu dirección real.
Qué lo frena: Dominio protegido con SPF, DKIM y DMARC, y un aviso claro a las comunidades de que los cambios de cuenta nunca se comunican solo por correo.
Caso 3
El ordenador del despacho bloqueado
Un adjunto en un correo de «un vecino» instala un ransomware. Se cifran las actas, la contabilidad de todas las comunidades y los recibos. Sin copias separadas, recuperar meses de trabajo puede ser imposible.
Qué lo frena: Copias de seguridad fuera del alcance de los equipos del despacho, probadas, y equipos actualizados con protección moderna.