Caso 1
El ransomware que para la consulta
Un correo con una «factura de un proveedor de material» llega a recepción. Al abrir el adjunto, se cifran el servidor, el programa de gestión y las radiografías. La clínica abre al día siguiente sin agenda y sin historias.
Qué lo frena: Copias de seguridad separadas y probadas, equipos actualizados con protección moderna y un equipo de recepción que sabe reconocer el adjunto peligroso.
Caso 2
El acceso remoto que nadie cerró
El proveedor del software clínico instaló un programa de acceso remoto para dar soporte y nunca se quitó. La contraseña es la misma desde hace años. Es la puerta que buscan los atacantes, y nadie en la clínica sabe que existe.
Qué lo frena: Inventario de quién puede entrar desde fuera, accesos remotos solo cuando hacen falta y siempre con doble factor.
Caso 3
El paciente que recibe un mensaje «de la clínica»
Un paciente con un tratamiento pendiente recibe un correo o un mensaje con el presupuesto y una cuenta para pagar la señal. Lo escribe alguien que ha leído el correo de la clínica o que simplemente ha copiado su logotipo.
Qué lo frena: Dominio protegido con SPF, DKIM y DMARC, doble factor en el correo y una norma conocida por los pacientes: la clínica nunca pide pagos a cuentas nuevas por mensaje.