Caso 1
El huésped que «tiene que verificar su tarjeta»
Una persona escribe a recepción como si fuera un cliente, con una duda y un enlace o un adjunto. Al abrirlo, se instala un programa que roba la contraseña de la extranet de Booking. Días después, tus huéspedes reciben, desde la propia plataforma, un mensaje pidiéndoles que verifiquen la tarjeta en una página falsa.
Qué lo frena: Doble factor en todas las plataformas, recepción formada para no ejecutar nada que pida un «cliente» y revisión periódica de los datos bancarios y de contacto de la extranet.
Caso 2
La fianza del apartamento a otra cuenta
En un apartamento turístico, las instrucciones de pago van por correo o por mensajería. Si alguien entra en esa cuenta, o se hace pasar por ella, el huésped paga la reserva a un desconocido y llega a una puerta que no se abre.
Qué lo frena: Cobrar solo por los canales de la plataforma o con un enlace de pago propio, avisar al huésped de que nunca se cambia la cuenta por mensaje y proteger el correo con doble factor.
Caso 3
La red de huéspedes que llega a recepción
El wifi de los clientes y el ordenador de recepción comparten red. Un dispositivo infectado de un huésped, o alguien con malas intenciones en el vestíbulo, puede llegar al programa de gestión y a los datos de todas las reservas.
Qué lo frena: Redes separadas para huéspedes, gestión y dispositivos, contraseñas de fábrica cambiadas y equipos de recepción actualizados.