Caso 1
La cuenta cambiada en el último momento
En plena compraventa, el cliente recibe un correo «del despacho» con las instrucciones de pago y una cuenta nueva. El atacante llevaba semanas leyendo el correo y elige el momento exacto. El dinero se va y no vuelve.
Qué lo frena: Avisar por escrito a cada cliente, desde el primer día, de que el despacho nunca cambia de cuenta por correo, y proteger el dominio para que nadie pueda escribir en vuestro nombre.
Caso 2
El documento compartido que no se cerró
Un expediente se envió con un enlace de descarga o se compartió en una carpeta en la nube «solo con enlace». Años después, sigue abierto para cualquiera que lo tenga, incluida la parte contraria.
Qué lo frena: Revisar qué está compartido hacia fuera, con caducidad en los enlaces y un único sistema para intercambiar documentos con clientes.
Caso 3
El correo del socio robado
Una página de inicio de sesión falsa de Microsoft 365 y una contraseña reutilizada bastan. Sin doble factor, el atacante entra al buzón, crea una regla para ocultar sus respuestas y lo usa durante meses.
Qué lo frena: Doble factor obligatorio en todas las cuentas, alertas de reglas de reenvío sospechosas y contraseñas distintas para cada servicio.