Caso 1
El aviso falso de Hacienda
Llega un correo «de la Agencia Tributaria» sobre una notificación pendiente de un cliente. Es justo lo que una gestoría abre sin pensar. El enlace pide el certificado o instala un programa que roba las contraseñas guardadas.
Qué lo frena: Formación con ejemplos reales del sector, filtro de correo bien configurado y certificados que no estén instalados en todos los equipos.
Caso 2
El cambio de cuenta de la nómina
Un empleado de un cliente «escribe» para pedir que su nómina se ingrese en otra cuenta. El correo parece legítimo. A fin de mes, el sueldo acaba en la cuenta del estafador y nadie lo nota hasta que el trabajador reclama.
Qué lo frena: Una regla sin excepciones: ningún cambio de cuenta bancaria se aplica sin confirmarlo por teléfono con la persona, al número que ya teníais.
Caso 3
El cliente que ya está comprometido
El atacante no entra en tu gestoría, sino en el correo de un cliente. Desde ahí te escribe con su dirección real y te pide documentación, o envía facturas a sus proveedores en tu nombre.
Qué lo frena: Verificación por otro canal de cualquier petición fuera de lo normal y un dominio propio protegido con SPF, DKIM y DMARC para que nadie pueda usar el tuyo.